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conclusiones

 

Enciendo el ultimo Lucky que me queda… parece que mi trabajo en el museo  ha acabado. Salgo a la calle, alguien ha decidido que no me quiere seguir viendo en el museo, mamoneos varios que viajan en corbata… me da igual, ya hacia tiempo que me era difícil seguir trabajando en Barcelona…

Cruzo la plaza de los Ángeles y giro a la izquierda, luego a la derecha y sigo por la calle Tallers hasta la rambla…. Me cruzo con multitud de personas que como yo, llevan unas Converse, pero a diferencia de las mías (negras) las que veo son de todo menos normales, veo: rosas, a cuadros, con púas… modelos que ni siquiera savia que existían… también me fijo en que mucha gente lleva y, eso que esta el día gris, gafas de sol, o mejor dicho ENORMES gafas de sol… subo la rambla y llego a plaza Cataluña, la cruzo por el centro. Multitud de personas están como cada día tirando comida a las palomas, dejando que estos plumíferos se les suban por los brazos y se les posen en la cabeza… nunca encontré la gracia a eso… me fijo que una señora gorda  (seguramente extranjera) esta cubierta por un numero indeterminado de pájaros, y que su marido (también extranjero supongo) le esta sacando una foto. Dejo atrás la plaza de Cataluña y empiezo a subir por el  Paseo de Gracia, el paisaje cambia, ahora todo es más lustroso, ahora los que se cruzan en mi camino son ejecutivos, japoneses con bolsas de tiendas muy caras, y transeúntes varios, me paro en un kiosco y compro un paquete de cigarrillos Lucky Strike, le quito el precinto y me enciendo uno. Ya llegando a mi destino diviso la enorme cola de cada día que hacen los extranjeros y curiosos para entrar en la Gaudiniana Casa Batlló, yo sin tan siquiera fijarme en ella tiro la colilla de mi cigarrillo al suelo y entro a toda prisa en la estación  subterránea del tren que me llevara a casa.

He decidido o mejor me he dado cuenta de que Barcelona me abruma….

 

las cosas

...a veces no hay mas remedio que sentarse y esperar que las cosas malas, mediocres, feas, o simplemente estupidas, pasen. Pasen y se alejen, se marchen, dejen de molestar, dejen paso a otras cosas mejores, y uno más vale que no intervenga, no meta la mano, lo deje estar, porque si ya son malas y se presentan feas, pueden ser peores, injustas, violentas, e incluso maléficas. Así que es mejor verlas pasar, y aunque a uno le afecten en mayor o menor medida, es mejor no contrariarlas, es mejor permanecer a una cierta distancia, física, mental, psicológica y emocional, esta ultima sobre todo, emocional, que actúa sobre nuestras emociones, sobre nuestra psique mas directa, que condiciona nuestras emociones, nuestro estado del animo, en definitiva nuestro modo de actuar con los demás, nuestro vocabulario, nuestra forma…

así

…no es lo inesperado, lo insospechado, lo imprevisto, lo que le da un toque de emoción a nuestras vidas? La sensación de ser recordado por alguien en un pedazo de tiempo ajeno, distante, distinto, la de ser un rato querido, apreciado, recordado, el momento de unos ojos fijos en nuestros ojos, buscando la sorpresa y la emoción, la aprobación a ese tiempo ajeno gastado, a esa búsqueda para nosotros, no es eso algo rotundamente hermoso, sublime y magnifico? No es disparatado lanzarse a una aventura semejante, con pocas o casi nulas pruebas? No es maravilloso tan solo intentarlo? No es que a veces nos pensamos que nadie nos ve, cuando en realidad, todos nos miran?...